Violencia escolar

0
1173

En el Perú más de 7 mil jóvenes están en pandilla de los cuales muchos son escolares

No es que se trate de un fenómeno nuevo. Las peleas entre escolares es algo común desde hace varias décadas. Lo preocupante es que, en los últimos años, estos enfrentamientos se han vuelto más violentos.

Si antes –en los 80– se agarraban a puño limpio, desde hace algunos años se enfrentan con piedras, palos, cuchillos y verduguillo. “Incluso hay testimonios, no confirmados, que algunos cuentan con armas de fuego. Esto se desprende de la versión de los mismos escolares”, refiere el psicólogo social Federico Tong.

Estas disputas habían disminuido considerablemente. Tuvieron su época de apogeo en los 90, cuando enormes bandas se peleaban en la vía expresa o en las avenidas Alfonso Ugarte y Brasil.

“Ahora me da la impresión que está volviendo a crecer”, advierte el especialista. También señala que estos grupos no solo se juntan de manera imprevista para protagonizar grescas. “Su modo de actuar se acerca, cada vez más, a prácticas delictivas de bandas organizadas”, refiere.

Tong sostiene que muchos de estos chicos trasladan la violencia de sus barrios a las aulas. También asumen conductas típicas de las ‘barras bravas’, ya que muchos de los líderes de los escolares forman parte de ellas.

CON DROGA Y ALCOHOL. Otro factor que desencadena estas ‘broncas’ es el consumo de alcohol y drogas. De acuerdo con Eduardo Haro, gerente de Prevención y Rehabilitación de Devida, los estudios que ha realizado su institución revelan que la mayoría de colegiales pierde el control de sus actos en una pelea porque se encuentra ebrio o porque ha inhalado PBC.

Otro dato importante que aporta Haro es que el 50% de la población escolar que ellos han entrevistado se encuentra en algún acto de violencia o bien como víctima o bien como protagonista.

DESINTEGRACIÓN FAMILIAR. ¿Pero qué es lo que hace que un adolescente actúe de esta manera? El representante de Devida sostiene que el principal factor es la desintegración familiar. “En hogares donde la familia falla se suelen presentar jóvenes con problemas de violencia y consumo de drogas”, refiere.

Para Federico Tong, la solución pasa por incluir este tema dentro de las políticas de seguridad ciudadana. Pero no solo se le debe dar una solución policial sino que se le debe brindar a los jóvenes espacios educativos, laborales y recreativos en los que puedan desarrollarse.

Por su parte, Haro cree que se debe concientizar a la población y que se debe controlar el acceso de los colegiales al licor y a las drogas.