Enfermedades del corazón: El mal común entre los políticos acorralados por el Poder Judicial

Las cardiopatías se han vuelto un fenómeno común entre algunos de los líderes políticos peruanos encarcelados o acorralados por la Justicia, males que los llevan a ser repentinamente hospitalizados por varios días e incluso meses, a veces en coincidencia con los plazos de su proceso penal.

El último episodio lo protagonizó este sábado Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) y actual líder del partido Fuerza Popular, quien fue trasladada desde la cárcel a la Clínica Centenario Peruano Japonesa por unos problemas coronarios.

Keiko, de 44 años, que pocos meses antes de ingresar en prisión preventiva se ufanaba de participar en pruebas de triatlón, salió con esta dolencia por primera vez de la cárcel de mujeres donde lleva recluida desde finales de octubre de 2018 mientras se le investiga por presunto lavado de activos.

La política logró esta semana que la Justicia le redujese el periodo de prisión preventiva de 36 a 18 meses, por lo que puede salir en libertad el 30 de abril de 2020 si la Fiscalía no presenta antes una acusación con los suficientes indicios y pruebas para abrir juicio.

No obstante, Keiko tiene en marcha un recurso en el Tribunal Constitucional para lograr su libertad antes de esa fecha mediante la anulación de la prisión preventiva dictada por obstruir a la Justicia en una presunta compra de testigos del caso en el que está imputada por ocultar un millón de dólares recibido presuntamente de Odebrecht.

Keiko fue ingresada en la misma clínica a la que suelen trasladar frecuentemente a su padre Alberto, de 81 años, que cumple una condena de 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad y corrupción.

Casi coinciden

De hecho, por solo un día no coincidieron ambos en el mismo recinto médico, pues el patriarca de los Fujimori estuvo hospitalizado en ese nosocomio desde el pasado domingo hasta este viernes por una fibrilación auricular descompensada, según su médico personal, el excongresista fujimorista Alejandro Aguinaga.

Esa arritmia crónica que puede provocar muerte súbita es uno de los motivos de las hospitalizaciones periódicas del octogenario expresidente a pesar de que en su prisión, donde es el único recluso en una cárcel construida expresamente para albergarlo a él, tiene atención médica permanente.

Fujimori también tiene otros males crónicos como una hernia, hipertensión, gastritis y unas lesiones en la lengua, conocidas como leucoplasia, de las que fue operado hasta en seis ocasiones.

La hospitalización de Fujimori que más llamó la atención fue la que lo mantuvo hasta 112 días en la clínica entre el año pasado y el actual, después de que la Justicia peruana anulase el indulto que le había otorgado meses atrás el entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018).

Fujimori llegó a la clínica el mismo día que el juez revocó el indulto y ordenó su vuelta a prisión, pero no salió del centro médico rumbo a su celda hasta que la Corte Suprema ratificó la decisión sin que ya hubiese marcha atrás.

Caso Kuczynski

Algo similar ocurrió recientemente con el mismo Pedro Pablo Kuczynski, investigado en el marco del caso Odebrecht por presuntamente haber ocultado supuestos pagos ilícitos de la constructora a través de consultorías entre 2004 y 2007, mientras era ministro en el Gobierno del expresidente Alejandro Toledo (2001-2006).

Kuczynski, de 80 años, ya fue hospitalizado en abril al aducir una descompensación horas antes de que un juez le dictase prisión preventiva por 36 meses, lo que le llevó a ser intervenido de urgencia para colocarle un marcapasos en el corazón.

El expresidente salió a los pocos días del centro médico, justo después de que un tribunal superior anulara la medida de prisión para dictarle a cambio arresto domiciliario.

Kuczynski ha sido ingresado de urgencia en cuidados intensivos hasta en dos ocasiones más desde entonces, siempre horas antes de sendas audiencias judiciales donde se iba a revisar un pedido de la Fiscalía para que pasase a prisión preventiva por haberse reunido durante su arresto domiciliario con otros investigados del mismo caso.

Después de que la Justicia no aceptase la solicitud del fiscal, Kuczynski, que también padece fibrilación auricular paroxística, fue dado de alta en ambas ocasiones para proseguir su arresto domiciliario.

En los tres casos la información médica que trasciende es escasa, y normalmente proviene del círculo cercano a ellos, ya sea familiares, abogados o amigos, sin que las autoridades médicas que los tratan acostumbren a pronunciarse públicamente. 

EFE