Día Mundial del Folclore: conoce nuestras danzas declaradas Patrimonio de la Humanidad

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El Día Mundial del Folclore fue establecido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en 1960. Fue instituido el 22 de agosto, como una fecha para conmemorar el primer uso del término “folklore” y así, rendir homenaje y reconocimiento a los saberes, tradiciones, expresiones artísticas y culturales de los pueblos.

El escritor e investigador William G. Thorns, utilizó por primera vez el término, al unir las palabras “folk” (pueblo) y “lore” (saber), en una carta remitida a la revista londinense “Atheneum”, en la cual sugería utilizar la palabra, basándose en sus estudios sobre tradiciones y costumbres de los pueblos.

Cada 22 de agosto se celebra el Día Mundial del Folclore y el Perú festeja y transmite alegría e identidad a través de las numerosas danzas que posee. Cinco de ellas figuran en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco para orgullo de todos los peruanos. Aquí las detallamos:

El Hatajo de Negritos y Las Pallitas

El Hatajo de Negritos y Las Pallitas son dos danzas complementarias, oriundas de la región Ica, que se bailan en el sur de la costa central del Perú. Fueron inscritas en 2019 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

Acompañadas de músicas y canciones, estas expresiones culturales forman parte de las celebraciones navideñas. Son representaciones bíblicas de la visita de los pastores al Niño Jesús y de la llegada de los Reyes Magos en las que se mezclan tres corrientes culturales: los valores del mundo andino prehispánico, el catolicismo europeo y el legado de los ritmos musicales de los de africanos traídos a esta parte del Perú en la época colonial.

De esta compleja confluencia de diversas culturas surgieron esas dos danzas, representativas de la identidad de los afroperuanos y mestizos. El “Hatajo de Negritos” lo bailan varones zapateando al son de un violín y de campanillas, mientras entonan canciones.

En cambio, la danza de Las Pallitas la ejecutan mujeres que zapatean y cantan al son de una guitarra. Consideradas verdaderos símbolos de devoción religiosa y contemplación espiritual, ambas danzas se practican en grupo y pueden congregar hasta medio centenar de bailarines. Éstos recorren durante los meses de diciembre y enero las plazas públicas e iglesias de muchas localidades, así como algunos hogares familiares. Las jóvenes generaciones se familiarizan con estas dos expresiones del patrimonio cultural vivo desde la más tierna infancia.

Alentados por los adultos, los niños aprenden en signo de devoción a cantar numerosos villancicos navideños, así como a zapatear y ejecutar pasos de baile.

El wititi del valle del Colca

Inscrita en 2015 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, la tradicional danza del wititi es una de las manifestaciones culturales más complejas y difundidas del valle del Colca, en la provincia arequipeña de Caylloma. Se baila en grupos de parejas durante las principales festividades religiosas de la estación lluviosa, por lo que cuenta con significados sociales y rituales vinculados al ciclo agrícola y al cortejo amoroso entre los jóvenes.

El personaje principal de la danza y a quien debe su nombre, es el wititi, varón cuya vestimenta se compone de dos faldas femeninas superpuestas, una camisa militar, una honda, un chal y sombreros con aditamentos.

Se dice que usa prendas femeninas como una estrategia que permitía a los varones acercarse y cortejar a las jóvenes sin ser percibidos, otra versión narra que el uso de la falda fue una táctica de defensa ante el ataque de enemigos foráneos, por lo que la danza del Wititi es también una representación de la fuerza y del carácter aguerrido de la población local.

La danza del wititi se practica y se transmite como parte esencial de la cultura del valle del Colca, espacio donde conviven dos etnias originarias: los Cabana y los Collagua, siendo esta expresión cultural un espacio de encuentro y diálogo entre estos dos pueblos.

Esta danza es también importante para la continuidad de otras manifestaciones culturales propias de la región como los coloridos diseños bordados de los trajes y sombreros que usan los danzarines.

Las bailarinas llevan trajes finamente bordados con motivos naturales de colorido vistoso y van tocadas con sombreros característicos.

La danza del wititi expresa la alegría, el orgullo y la memoria de las comunidades del valle del Colca, consolidando sus vínculos sociales y expresando su identidad cultural.

Los niños y los jóvenes aprenden el wititi mediante la observación directa, tanto en las escuelas como en las fiestas familiares celebradas con motivo de bautismos, cumpleaños y bodas. A escala nacional, hay grupos de bailes folclóricos que también interpretan esta danza por haberla integrado en sus repertorios coreográficos.

La danza de las tijeras

La danza de las tijeras se ha venido interpretando tradicionalmente por los habitantes de los pueblos y las comunidades quechuas del sur de cordillera andina central del Perú y, desde hace algún tiempo, por poblaciones de las zonas urbanas del país. Esta danza ritual inscrita en 2010 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, reviste la forma de una competición, se baila durante la estación seca del año y su ejecución coincide con fases importantes del calendario agrícola.
La danza de las tijeras debe su nombre a las dos hojas de metal pulimentado, parecidas a las de las tijeras, que los bailarines blanden en su diestra. La danza se ejecuta en cuadrillas y cada una de ellas –formada por un bailarín, un arpista y un violinista– representa a una comunidad o un pueblo determinado.

Para interpretar la danza se ponen frente a frente dos cuadrillas por lo menos y los bailarines, al ritmo de las melodías interpretadas por los músicos que les acompañan, tienen que entrechocar las hojas de metal y librar un duelo coreográfico de pasos de danza, acrobacias y movimientos cada vez más difíciles.

Ese duelo entre los bailarines, llamado atipanakuy en quechua, puede durar hasta diez horas y los criterios para determinar quién es el vencedor son: la capacidad física de los ejecutantes, la calidad de los instrumentos y la competencia de los músicos que acompañan la danza.

Los bailarines, que llevan atuendos bordados con franjas doradas, lentejuelas y espejitos, tienen prohibido penetrar en el recinto de las iglesias con esta indumentaria porque sus capacidades, según la tradición, son fruto de un pacto con el diablo. Esto no ha impedido que la danza de las tijeras se haya convertido en un componente apreciado de las festividades católicas.

Los conocimientos físicos y espirituales implícitos en la danza se transmiten oralmente de maestros a alumnos, y cada cuadrilla de bailarines y músicos constituye un motivo de orgullo para los pueblos de los que es originaria.

La Huaconada de Mito

Esta danza ritual que se representa en el pueblo de Mito, provincia de Concepción, región Junín, fue Inscrita en 2010 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Los tres primeros días del mes de enero de cada año, grupos de hombres enmascarados, denominados huacones, ejecutan en el centro del pueblo una serie de danzas coreografiadas.

Los huacones representan el antiguo consejo de ancianos y se convierten en la máxima autoridad del pueblo mientras dura la huaconada. Ponen de relieve esta función tanto sus látigos, llamados “tronadores”, como sus máscaras de narices prominentes que evocan el pico del cóndor, criatura que representa el espíritu de las montañas sagradas.

En la danza intervienen dos clases de huacones: los ancianos, vestidos con atuendos tradicionales y portadores de máscaras finamente esculpidas que infunden respeto y miedo; y los más jóvenes, engalanados con indumentarias de colores y portadores de máscaras que expresan terror, tristeza o burla.

Durante la huaconada, los jóvenes ejecutan una serie de pasos de danza estrictamente limitados en torno a los ancianos que, debido a su edad, gozan de una mayor libertad para improvisar movimientos. Una orquesta toca diversos ritmos al compás de la “tinya”, un tamboril indígena.

La huaconada, que es una síntesis de diversos elementos andinos y españoles, integra también nuevos elementos modernos. Sólo pueden ser huacones los hombres de buena conducta y gran integridad moral. La danza se transmite tradicionalmente de padres a hijos y los vestidos y las máscaras se heredan

Desde la víspera, ya las diversas provincias de la Costa, Sierra y Selva celebran el Día Mundial del folclore con concursos de baile y trajes típicos, exposiciones culturales y festivales gastronómicos, mostrando toda su riqueza cultural.